martes, 18 de junio de 2013

PALABRAS SIN SENTIDOS...

“PALABRAS SIN SENTIDOS”
Una mañana fresca y lluviosa, acompaña mi diario caminar por las calles del pueblo, caen sobre mis espaldas grandes gotas de agua, que dan la sensación de sentir, como si fuese un llanto divino que  baja del cielo, pero no es así como lo estoy apreciando, no son lagrimas celestiales las que caen sobre mi cuerpo, es un fuerte vendaval, que viene acompañado de truenos, relámpagos y fuertes vientos. Hacía mucho tiempo que no veía caer del cielo tan fuerte tormenta, los árboles se estremecen al compás de la impetuosa brisa y algunos ya han sido arrancados de raíces, puedo ver techos de zinc volando por los aires, el zumbido del aire lanza gemidos que se oyen como silbidos ensordecedores, algunas personas corren en busca de  un lugar seguro y con un signo de miedo reflejado en sus caras, sin embargo hay quienes lucen una tranquilidad imperturbable como si nada estuviese ocurriendo, los golpes de centellas estremecen el suelo, del cielo salen rayos de luces como avisando de un estruendoso ruido, camino con mucha dificultad chapoteando el agua con mis pies, pienso que  llegara la tarde y seguiremos con este copioso invierno, seguramente ya comenzó a destrozar los sembradíos a desbordar los ríos, quebradas, pero no todo debería ser malo de este fuerte diluvio. 
Mis buenos deseos son que se convierta esta tormenta, en un medio natural, para limpiar un poco el ambiente de tantos residuos de suciedad esparcidos a todo lo largo de las calles, donde  puedo ver claramente tirados en el piso, pedazos de afiches y folletos de algunos  candidatos políticos que aspiran seguir dirigiendo los destinos del País, veo muchas fotografías hechas pedazos, sin ojos y mutiladas de ambos brazos, recostadas en las cunetas de las aceras y otras que están a punto de desprenderse de las paredes y muros, las múltiples pancartas que guindan de los postes se notan desflecadas, sin colores y en clara posición de suicidarse.  Mas allá en un montón de papeles rotos y mojados se pueden ver imágenes incompletas  de respetadas personalidades de los distintos partidos políticos tradicionales, defecadas por borrachitos y animales, entre ellas, muchas pisoteadas por los transeúntes, sus aspectos son denigrantes y alla, se ven grandes lotes de periódicos viejos con manchas de haber sido utilizados como papel higiénicos con sus respectivos guardianes al lado.  También se oye calle arriba, los aullidos de una jauría de perros callejeros que se pelean un pedazo de pan y uno u otro hueso, andan en bandadas como las avispas.  Más adelante se ve una tapa levantada de la tubería de residuales,  lanzando borbollones de aguas negras dejando su pudrición en todo el ambiente, el agua que sale se torna de color rojizo, verdiblanco, mezclado con algunos solidos de mal aspectos que impregna el aire y la ropa, dejando un olor fuerte a “berrenquin de chicuaco” e insoportable a nuestro olfato, más allá, puedo ver una corriente del agua de lluvia que baja con mucha fuerza por la calle, llevándose con ella, las bolsas de basura y uno que otro animal muerto que gira junto a residuos de comidas putrefactas, todo esto se ve revolotear en los recodos, como si exclamaran gritos de auxilio.   Estas vivencias y otras más, me han motivado hacer un minuto de reflexión, para hacer algunas interrogantes.  ¿Antes sucedía lo mismo? ¿Todo era tal cual lo estoy mirando? ¿Sera que hemos cambiado en algo? ¿Fue este el pueblo que deje alguna vez? ¿Estaré equivocado en mis apreciaciones? Creo que son insuficientes estas preguntas, pero deberíamos de ir un poco más allá, buscar las razones y el porqué de tanta dejadez. Todo me parece un sueño y quisiera despertar ante tanta ineptitud y complacencia por parte de todos nosotros.  Quiero pensar que lo visto es una vaga ilusión y estoy completamente equivocado, que todo es igual como antes, cuando compartíamos el tiempo con los amigos, sentados charlando alegremente en un banco de la plaza Bolívar y podías oír las retretas dominicales en sana paz, comiéndote tu helado o tomándote un cafecito en la esquina.  Pero no, ahora todo es diferente cuando te reúnes con amigos, inmediatamente  emerge la política barata del revanchismo y la división, ya las tertulias dejaron de ser momentos de alegría y esparcimiento, todo el mundo cree tener la razón, nadie escucha, nadie lee, vamos como ciegos dando barquinazos y empujones sin notar a quienes golpeamos.  Pienso ilustre amigo que esto es la representación natural de un País en decadencia y en acelerada caída en  picada, lleno de incomprensión, maldad y odio, esta película se puede ver en todos los estratos sociales y en cualquier lugar de la Nación, todo se ha dividido, no existe ese vínculo de familiaridad, de amistad y cariño como antes.  Pero todos sabemos que El País tiene la firme esperanza por recuperarse y anda en busca de esa salida desesperadamente, que sería capaz de agarrarse de un clavo ardiendo si es necesario; no estés pensando amigo que son exageraciones mías en lo que estoy diciendo, es lo que he podido notar en la mayoría de los venezolanos, hay mucho apuro para salir de todas estas calamidades, noto preocupación y algo de decepción en algunos amigos, las redes sociales están llenas de quejas y reclamos, estas herramientas son utilizadas como válvulas de escape a tanta presión, pero el gobierno actual no toma cartas en el asunto y más bien como si atizara más la candela, ¿Tu no piensas que es así? Todo esto que he visto querido amigo, es la estirpe natural de la realidad nacional, hemos perdido todo, hasta el habla y la forma de caminar, caminamos como si nos pesaran los pies, pienso que estamos llegando a lo último, pero déjame  seguir con mi caminata matinal que es la única manera de desahogarme ante tanta indolencia, quisiera olvidarme de todo lo que ocurre a mi alrededor y no seguir contándote nada, porque tengo la impresión que no te gusta que te digan las cosas del color que las veo, de algo tienes que estar seguro, no invento nada, todo lo dicho en esta letras, lo han visto estos ojos.  Por eso paso por la calle, sin pensar que estoy pisoteando fotografías de gentes honorables y de grandes líderes de la época, usted me disculpa si le he ofendido.  Todo este paisaje se me hace muy familiar porque lo estoy viendo desde que tuve uso de razón; si, así como lo estás leyendo, un paisaje cuajado de la más paupérrima decadencia, sin oportunidades de salir a flote de este pequeño rio altamente contaminado y con fuertes corrientes.   


EL SIGUIENTE DIA…
  Es una mañana como tantas otras, esta vez no está lloviendo, pero el sol pica en la espalda, todo lo contrario de ayer, pero hace el mismo efecto.  Noto las calles con poca gente y uno u otro carro transitando a estas horas, es muy temprano aun.  Llevo entre mis manos un mandador hecho de vera y cuero del ganado, para ahuyentar las jaurías de perros rabiosos, es una manera muy peculiar utilizada para la defensa personal, para mi tranquilidad no me he conseguido ningún animal de estos por el camino, lo que si he podido ver es a un grupo muy reducido de amanecidos borrachitos, que parecen estar muy contentos con su fiesta, están haciéndole ronda a un litro de caña clara y puedo ver varios picos de botellas de cerveza regados a lo largo de la cuadra, parecen estar muy ocupados en su oficio, así que seguí mi camino y acelere el paso para alejarme lo más pronto posible de esa tertulia matinal de hombres “felices”.   Al llegar a la plaza Bolívar, vi en su interior como un grupo de trabajadores de la Alcaldía le hacían la limpieza y otros obreros regaban las matas y podaban las ramas de las cayenas hasta dejarlas como un muro vegetal adornados con lindas flores rojas y bellos capullos con sabor a rica miel, las puertas de la comandancia de policía está cerrada, no vi ningún funcionario de esa dependencia vigilando la plaza, cosa diferente en mis tiempos juveniles, cuando permanecían de guardia los agentes en la puerta de la policía y las rondas en las noches por el pueblo eran frecuentes, claro, los tiempos cambian y los miedos crecen, los agentes apenas andan con un revolver 38 y de poco alcance en cambio los malandros portan fusiles de asalto y ametralladoras. Todo ha cambiado en tan pocos años, es increíble el estado de descomposición social en mi País, no puedo imaginarme hasta dónde puede llegar tanta complacencia. Esta vez recorrí mis 7 kilómetros que acostumbro a caminar y me fui directamente a la casa para preparar un cafecito caliente, cual sería mi sorpresa, no había gas en la cocina, luego fui al baño para darme una ducha y no había agua, entonces dije, voy a ver las noticias en la televisión y no había electricidad, fue cuando me hice las preguntas de las mil lochas!  ¿Cómo carajo se puede vivir en un país con estas características? ¿Cómo aguantamos los venezolanos tanta humillación? Pero luego me dije, si es posible, porque el pueblo aún sigue dormido y parece que no quiere despertar, allí es donde dan ganas de marcharse, irse lejos hacia otras fronteras, donde puedas vivir con más tranquilidad y donde puedas avanzar al ritmo del mundo.  Que más quieres que te diga, es todo lo que tengo por dentro y trato de expresarlo en estos escritos.




martes, 7 de mayo de 2013


Excelentísimos Señores:
José Manuel Barroso. Presidente de la Comisión Europea.
Ban Ki-moon. Secretario General de las Naciones Unidas.
Jorge Mario Bergoglio. Sumo Pontífice de la Iglesia Universal.
Sus Despachos.
Yo, Juan Humberto Jaramillo Hernández. Les escribo, en mi condición y carácter de ciudadano Venezolano; a los efectos de solicitar de Ustedes cualquier apoyo y ayuda, moral y/o política, que pueda ser necesaria en mi País, a fin de evitar una guerra civil, similar a la que actualmente sacude a la Republica de Siria. Ustedes pueden ayudarnos, dentro del Ordenamiento de las Leyes Internacionales. No es de su desconocimiento la magnitud de los últimos sucesos acaecidos en Venezuela, donde en las pasadas elecciones, maquilladas de demócratas, se burlaron total y descaradamente los parámetros de Justicia e Imparcialidad propios de los sistemas democráticos, con un árbitro electoral sesgado en su totalidad hacia el partido gobernante, vulnerando el derecho al libre sufragio, con Hordas Armadas en los Centros de Votación, Una cúpula militar, comprometida con el gobierno actual haciendo proselitismo político a favor del candidato oficial, y miles de arbitrariedades más que han sido denunciadas de manera oportuna por la oposición Venezolana. Les pido, bajo un ruego, que metan sus manos de ayuda para el bien de Nuestra Patria. Los venezolanos hemos sido muy demócratas, pero todo tiene un límite y podemos estar al borde del precipicio, Pedimos, una revisión general de las cajas de votación, boleta por boleta. Que la Auditoria sea ejecutada por funcionarios de los entes internacionales bajo la mirada de los grupos en pugna. Revisión y cotejo de los cuadernos de votación y en caso de surgir algún símbolo de Fraude. Pedimos Nuevas Elecciones Manuales, con escrutinios cantados y protegidos de grupos violentos dentro del recinto electoral. Todo esto se hace en Democracia, no estamos pidiendo imposibles. Que se cuenten los candidatos en una forma ecuánime, libre y pacífica. Esperando de Ustedes, respuestas objetivas a mi humilde petición.
Att.
Juan Humberto Jaramillo Hernández.
C.I.v- 3.219.957

Prinses Estefanieplein, 45 -6
Oostende, Belgie. 8400.
C/C.
Barack Obama. Angela Merkel. David Cameron. Francois Hollande.
Mariano Rajoy. Elio Di Rupo. Ivan Gasparovic.